Quería terminar este pequeño relato de mi vida con un repaso a aquellos momentos que más me han ayudado a mejorar mi formación cultural y humana.

Ya he recordado los maravillosos conciertos a los que asistí en Barcelona, que tanto me ayudaron en mi
formación musical. Algunos podrían concluir que con tanta inmersión musical seguro que floreció mi afición por practicar con algún instrumento: pues se equivoca radicalmente; creo que me confirmé en la idea de que
la música hay que dejársela a profesionales.
Mis padres me regalaron la oportunidad de avanzar en mi
formación en idiomas con unas

estancias estivales en la Selva Negra (
Schwarzwald). Recuerdo que en aquellos momentos me decidí a apostar por el idioma alemán. A la vista de los años puedo reconocer que fue una buena apuesta... aunque no sé valorar si la gané o no.
Igual la gané...
Por último, no podía dejar de mencionar mi estancia en el
Colegio Mayor Universitario La Estila, donde
aprendí de todo: los universitarios son gente que dan para mucho. En pocos años mejoraron mis conocimientos de manejo de antenas de TV (hice un
máster en generación de interferencias), también mis habilidades como ATS (atendí enfermos, puse inyecciones, etc.) y me capacité en la lucha contra todo aquel que me encontraba
ciricandiando por el pasillo.